El día en que Olimpia fue dueño de toda Sudamérica
Hay fechas que no se borran. Fechas que no envejecen.
El 23 de enero de 1991, Olimpia no solo ganó un trofeo: se adueñó del continente.
Con Luis Cubilla en el banco y un equipo que quedó grabado para siempre en la memoria del fútbol sudamericano, el Franjeado escribió una de las páginas más gloriosas de su historia. Ese día, la Recopa Sudamericana fue oficialmente adjudicada al Decano, como consecuencia de una campaña simplemente irrepetible.
La Recopa enfrentaba al campeón de la Copa Libertadores con el ganador de la Supercopa Sudamericana. Pero Olimpia rompió todas las reglas. En 1990 ganó ambos torneos, algo que nadie había logrado antes… ni volvió a lograr después. Por eso, el título le fue otorgado de manera automática. Un hecho único. Un privilegio exclusivo.
Detrás de esa hazaña estuvo un equipo inolvidable, moldeado por la mano firme de Cubilla y sostenido por nombres legendarios: Éver Hugo Almeida, Virginio Cáceres, Jorge Guasch, Luis Monzón, Gabriel “El Loco” González, Raúl Vicente Amarilla, Adriano Samaniego, entre otros.
La Supercopa llegó tras vencer a Nacional de Montevideo con un global de 6-3. La Libertadores, luego de superar a Barcelona de Ecuador por 3-1 en el marcador total.
Aquel 23 de enero no fue una fecha más. Fue la confirmación de una era dorada, de un equipo que alcanzó tres finales consecutivas de Libertadores y de una hazaña que, más de 30 años después, sigue teniendo un solo dueño: Olimpia.
