Jóvenes acusan a Peña de “vivir en una burbuja” mientras las escuelas públicas se caen a pedazos
Mientras el presidente Santiago Peña recomienda a las familias enviar a sus hijos a escuelas públicas “para ahorrar”, en el país hay niños que directamente no tienen aulas donde estudiar. En la Escuela Nueva Asunción, por ejemplo, los alumnos pasaron todo el 2025 dando clases a la intemperie porque el Estado nunca construyó las salas que prometió.
Esa es la realidad que la organización juvenil “Levanta Escuelas” puso sobre la mesa este fin de semana, luego de terminar nuevas refacciones en la Escuela Básica N° 281 Luis Alberto de Herrera, en Asunción. Para los jóvenes, el discurso del Gobierno es una burla frente a la situación real de cientos de colegios con techos rotos, baños inutilizables y pasillos a punto de colapsar.
“Peña habla de migrar a la educación pública como si fuera una elección cómoda, cuando en muchos casos es una ruleta rusa”, denunciaron desde el colectivo. Según sus datos, en solo un año ya intervinieron más de 70 escuelas en Asunción y Central, tapando con pintura, cemento y trabajo voluntario lo que el Ministerio de Educación no hace.
Maximiliano Seiferheld, uno de los fundadores del proyecto, fue directo: “El Estado abandonó a las escuelas y el MEC guarda silencio.
Mientras tanto, el presidente receta soluciones desde un escritorio con aire acondicionado”. La meta del grupo es llegar a 100 instituciones recuperadas y documentar el deterioro que, aseguran, el Gobierno prefiere no mirar.
Para las familias, el mensaje oficial suena ofensivo: no se van a la educación pública por convicción, sino porque ya no les alcanza, y aun así deben exponer a sus hijos a estudiar en edificios que muchas veces son un peligro.
Entre el discurso optimista de Peña y las paredes rajadas de las escuelas, la distancia es cada vez más difícil de ocultar.
Foto referencia: @observatorio.org.py
