Experto aclara que inyectables para bajar de peso son seguros si se cumplen estos requisitos
El uso de fármacos como liraglutida, semaglutida y tirzepatida, conocidos popularmente como “inyectables para bajar de peso”, genera cada vez más interés entre personas que buscan controlar su peso. Sin embargo, el doctor Federico Fariña, diabetólogo y especialista en obesidad, aclaró que estos medicamentos no deben considerarse soluciones estéticas ni de uso libre, sino terapias médicas que requieren indicación y seguimiento profesional.
“Estos medicamentos no son malos. Son fármacos aprobados para el tratamiento de la diabetes, el sobrepeso con comorbilidades y la obesidad, que son patologías crónicas y, como tales, necesitan tratamientos crónicos”, explicó el especialista.
En entrevista con radio 1020 AM, Fariña subrayó que estas sustancias actúan imitando hormonas naturales del organismo, como el GLP-1 y el GIP, que se liberan en el intestino durante la ingesta de alimentos. Gracias a este mecanismo, ayudan a disminuir el apetito, aumentan la sensación de saciedad, reducen los antojos y favorecen la secreción de insulina, contribuyendo tanto al control del peso como de la glucosa en sangre.
Otro punto clave es la vía de administración. Los fármacos se aplican por vía subcutánea —generalmente en la zona abdominal— porque su estructura proteica hace que, si se ingirieran por boca, se degraden en el estómago y pierdan efectividad. “La vía subcutánea permite una mayor biodisponibilidad y mejores resultados”, indicó Fariña, al tiempo de mencionar que recientemente se reportaron en Brasil complicaciones asociadas a aplicaciones incorrectas.
El especialista insistió en que el uso sin evaluación médica puede implicar riesgos, desde efectos adversos hasta fallas en el tratamiento, por lo que desaconsejó la automedicación o el acceso informal a estos productos.
Recordó que la obesidad y la diabetes son enfermedades complejas que deben abordarse de manera integral, combinando medicación, cambios en el estilo de vida, alimentación saludable, actividad física y controles periódicos. “Cuando se usan correctamente, estos medicamentos son herramientas valiosas. Pero siempre deben formar parte de un plan terapéutico supervisado”, indicó.
