Crisis profunda en el IPS: Médicos denuncian fuga masiva de especialistas, mala gestión y precarias condiciones en hospitales
Profesionales de la salud del Instituto de Previsión Social (IPS) alzaron su voz en una serie de declaraciones que exponen una crisis estructural que se arrastra por más de 15 años, marcada por baja inversión, burocracia, corrupción sospechada y deterioro en la atención a más de 1.600.000 asegurados.
En charla con la radio 1020 AM, la Dra. Karina Fernández, presidenta de la Asociación Médica del IPS, calificó la situación como crónica: “Realmente creo que los médicos venimos viviendo esta crisis hace varios años, no es una cuestión de hoy”. Señaló que “se viene arrastrando hace por lo menos 15 años o más, en que no se han previsto las mejoras que acompañen el crecimiento de la cantidad de asegurados”.
Apuntó directamente a la gestión: “El IPS es una institución muy poderosa, que tiene mucho capital (…) pero lastimosamente el sistema de gobernanza del IPS hoy hace que sea un monstruo de burocracia que favorece, muchas veces, a procesos mínimamente sospechosos de algún tipo de corrupción”.
Fernández alertó sobre la fuga de especialistas: “Hay una fuga importante (…) alrededor del 15 o 20% de los profesionales especialistas (…) hoy en día dentro de la institución tenemos prácticamente sólo un 50% de especialistas prestando servicio”. Criticó que el IPS forma a sus profesionales con alto costo (solo 150 plazas disponibles) pero no los recontrata, generando una “pérdida para la institución” y dejando agendas repletas sin turnos para los asegurados.
La Dra. Rossana González, titular del Sindicato Nacional de Médicos (SINAMED), profundizó en las causas de las renuncias: salarios fijos de G. 3.800.000 por 24 horas en el IPS, frente a G. 250.000-500.000 por consulta en el privado con menos pacientes (30 por día en IPS vs. menos en privado). “Los especialistas están escapándose (…) no todos podemos ir al privado. La gente va a tener que empezar a vender cosas, van a tener que empezar a empeñar cosas para poder incluso consultar algo totalmente básico”.
González denunció la sobrecarga extrema: atención en apenas 9 minutos por paciente y falta de plazas para especializaciones críticas como cirugía pediátrica. También criticó la descoordinación: “Pasando calle Última, no vas a encontrar los especialistas en IPS (…) el paciente anda como pelota de ping-pong” por la división entre Hospital Central e Ingavi, decisión que tildó de “estúpida” y posiblemente económica, complicando derivaciones y poniendo en riesgo vidas.
Extendió la crítica a la fragmentación en salud pública: “Es una ridiculez tener un millón de maternos infantiles (…) en uno no hay ginecobstetra, en el otro no hay anestesiólogo (…) nunca tenés el equipo completo”. Propuso centralizar en un solo hospital materno-infantil especializado.
Finalmente, sobre el Hospital General de Barrio Obrero, González lamentó su abandono: “Es una necesidad que viene desde hace 20 años atrás (…) el paciente quirúrgico tiene que cruzar un patio al aire libre (…) se moja el paciente, literal. Ese hospital ya no da más”. Reveló que fondos de FONACIDE (alrededor de 80 millones de dólares) no se usaron para su reconstrucción, y atribuyó la indiferencia a que atiende a sectores pobres: “Como la gente ahí es pobre (…) es como que nadie le toma en serio”.
