37 años después: la sombra del stronismo y el respaldo cartista

37 años después: la sombra del stronismo y el respaldo cartista

Han pasado 37 años desde la caída del régimen de Alfredo Stroessner, uno de los gobiernos más prolongados y represivos de América Latina. Sin embargo, lejos de ser un recuerdo superado, el stronismo sigue siendo reivindicado por sectores políticos actuales, especialmente por el cartismo, que insiste en resaltar las supuestas “virtudes” de aquel periodo.

Mientras la ciudadanía recuerda hoy el retorno a la democracia, víctimas de la represión estatal organizan actos de protesta para exigir justicia y mantener viva la memoria de quienes sufrieron persecución, torturas y exilio. La consigna “Desstronizate” marcará la concentración principal en la Plaza de los Desaparecidos, donde se recordará también la brutal represión contra la OPM y las Ligas Agrarias Cristianas en los años 70.

El contraste es evidente: desde el gobierno de Santiago Peña no se prevén actos oficiales para conmemorar la fecha, salvo la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional con una “Serenata a la Democracia”. La ausencia de un reconocimiento estatal refuerza la percepción de que la administración actual prefiere minimizar la gesta democrática y dar espacio a quienes reivindican el pasado dictatorial.

Peña, en varias ocasiones, ha defendido la dictadura por sus “obras” y por la “estabilidad” que, según él, ofrecía. Días atrás incluso respaldó a José Duarte, presidente de la Aneaes e hijo del expresidente Nicanor Duarte Frutos, quien también elogió al stronismo. Estas posturas generan indignación entre organizaciones de derechos humanos, que recuerdan que el régimen dejó miles de víctimas y un país sumido en la corrupción y el atraso.

Historiadores señalan que Stroessner ignoró los llamados internacionales a democratizar el país, como el pedido del presidente estadounidense Jimmy Carter en 1975. La conspiración que terminó con su gobierno se gestó tras la Convención Colorada de 1987, cuando la facción más dura del stronismo tomó el control de la ANR. El golpe de febrero de 1989, liderado por Andrés Rodríguez, abrió el camino a elecciones anticipadas y al fin de la dictadura.

Los defensores del régimen suelen destacar la construcción de las binacionales y la expansión hacia el este del país. Sin embargo, los datos son contundentes: más de 7,8 millones de hectáreas de tierras malhabidas, casi 19.000 personas

Adolfo Núñez

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