Proyecto busca preservar al yaguareté con un modo amigable de alejarlos de estancias
El Movimiento Somos Yaguareté se encuentra trabajando en un proyecto de luces LED para que los felinos no ingresen a las estancias y ataquen a los animales de ganado. Se trata de una estrategia más amigable para ahuyentarlos y evitar exponerlos a la muerte por disparos de arma de fuego.
El yaguareté es el mayor felino de América y el tercer felino más grande del mundo. Se caracterizan por presentar el cuerpo cubierto de manchas llamadas rosetas, las cuales son únicas para cada individuo. En las últimas décadas, estos enormes felinos han perdido gran parte de su hábitat y la caza furtiva realizada por el hombre han ocasionado que este majestuoso ejemplar se encuentre en peligro de extinción a lo largo de su área de distribución en el Paraguay.
Es por ello que se formó el Movimiento Somos Yaguareté, una organización ciudadana con base en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (Facen-UNA) que busca promover la convivencia armónica entre el yaguareté y el hombre con el objetivo de preservar esta especie felina y sacarlo de la lista de riesgo de extinción.
Andrea Weiler, directora de la carrera de Biología de dicha casa de estudios y coordinadora de Somos Yaguareté, explicó que con el equipo se encuentran trabajando en un proyecto para la preservación de estos felinos, que consiste en la fabricación de unos dispositivos de luces LED de diferentes colores para poder espantar a los depredadores, lo que va a permitir que estos animales ya no mueran más a causa de disparos provocados en las estancias para ahuyentarlos.
“Trabajamos activamente con los productores agropecuarios para reducir las mortandades de ganado doméstico por causa de grandes felinos. Este es un eje importante en el Chaco, donde la producción, principalmente ganadera, se realiza en el hábitat de los dos mayores felinos de Sudamérica: El puma y el yaguareté. Básicamente nosotros evaluamos la diversidad de presas naturales y el uso de hábitat de estos carnívoros y a partir de ahí desarrollamos en conjunto con los productores estrategias, ya sea de manejo del ganado o de aplicación de técnicas para reducir las pérdidas de ganado”, explicó Weiler.
La biologa dio detalles sobre cómo funciona estos equipos tecnológicos que originalmente eran exportados del extranjero, pero a un alto costo. Enmarcó que actualmente se encuentran trabajando en propios prototipos nacionales con elementos reciclados para que las personas también aprendan a fabricarlos.
“Nosotros importamos por muchos años unas luces de Australia que ayudan a ahuyentar depredadores y ahora estamos tratando de fabricar de modo nacional estas luces. Ya tenemos los prototipos para que estas luces sean más baratas con accesorios accesibles porque son dispositivos caros. Ahora vamos a iniciar la fase de prueba, esto se realiza con el Movimiento Somos Yaguareté y el apoyo económico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Vamos a iniciar la fase de prueba de estos equipos y una vez que veamos que funcionan bien, vamos a publicar los prototipos y explicar cómo una persona puede armar su propia luz, de modo que pongamos tecnología accesible en mano de las personas que necesitan para que cualquiera pueda replicarlo”, explicó.
La profesional indicó que se evaluó el uso de luces LED disuasorias automatizadas como método no letal para reducir la depredación de ganado por jaguares (Panthera onca) y pumas concolor en las estancias del Chaco paraguayo. Añadió que se realizaron pruebas de campo en cuatro estancias del Chaco, que consistieron en la instalación de luces LED solares intermitentes en potreros con historial de depredación. Se monitoreó la mortalidad del ganado durante varios meses y con este método se observó una reducción del 75% en la mortalidad de terneros y del 78% en la de destetados en los potreros tratados.
En el proyecto se menciona que los resultados sugieren que las luces LED son una estrategia prometedora, rentable, de bajo mantenimiento y no letal para mitigar los conflictos entre carnívoros y ganado en paisajes productivos. Los investigadores que forman parte de este proyecto son Andrea Weiler, Agustina Johannsen, Estefania Valiente, Karen Chavez, Belén Zaldívar, Patricia Salinas y Carlos Molinas.
Población de yaguareté
Weiler comentó que a fines de noviembre pasado, la universitaria Karen Chávez realizó su defensa de tesis donde estimó la densidad poblacional del yaguareté para la reserva en Mbaracayú, con datos financiados por WWF Paraguay y ejecutado con la Fundación Moisés Bertoni, trabajando en forma conjunta con varias organizaciones. Resaltó que con ese trabajo se pudo identificar con el monitoreo de cámaras trampa a 13 individuos, ejemplares de yaguareté, “pero a partir de esos 13 ejemplares con modelos matemáticos nosotros estimamos que pueden haber más que nosotros no detectamos”, agregó.
“Se puede decir que la mayor parte de los yaguaretés habitan en el Chaco, con población que tiene, la población más saludable del país, y queremos trabajar de cerca con ellos y por eso necesitamos cooperar en conjunto con los productores agropecuarios, porque los parques nacionales son insuficientes para conservar poblaciones de estos felinos. Entonces, necesitamos una alianza con los productores agropecuarios y ellos tienen el problema con la pérdida de ganado y es por eso que trabajamos en las alternativas”, afirmó la bióloga.
En Paraguay se estima una población de alrededor de 1.500 ejemplares. En el 2025, un estudio binacional, liderado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y la Fundación Vida Silvestre reveló que entre 2022 y 2025, el número de onzas pintadas (panthera onca), conocidas también como yaguaretés cayó de 93 a 83 ejemplares en las principales áreas protegidas de la región como el Parque Nacional de Yguazú y el Parque Estatal de Turvo, en Brasil, y la Selva Misionera, en Argentina.
En los años 90 se estimaba que entre 400 y 800 ejemplares habitaban la región del Alto Paraná. Sin embargo, la caza furtiva, la destrucción de su hábitat y los atropellos en rutas mal planificadas hicieron que ese número se desplomara hasta llegar a apenas 40 individuos en 2005. Históricamente, la distribución del yaguareté se extendía hasta el sureste de Estados Unidos, donde ya no se encuentra. También se considera extinto en El Salvador y Uruguay. En Paraguay se encuentra en el Bosque Atlántico, el Pantanal, y el Chaco y desde México hasta el norte de Argentina, aunque existen áreas donde ya está extinto.
El Poder Ejecutivo promulgó la Ley 7145, que establece que cada 29 de noviembre se recuerde el Día Nacional del Yaguareté y así crear conciencia sobre la conservación de esta especie y la protección de su hábitat.
